El Primer Viaje de Estudios Médicos y su paso por Alzola

06/07/2026

El nacimiento del «turismo científico»

Fotografía del viaje de estudios médicos, recorriendo el Hospital Civil, julio de 1929
Fotografía del viaje de estudios médicos, recorriendo el Hospital Civil, restaurada y coloreada mediante IA

En la historia del termalismo y de las aguas medicinales existen hitos que marcan un antes y un después, aunque a veces nos pasen desapercibidos. En nuestros archivos siempre ha constado que, en el verano de 1929, se ofreció un banquete en el Balneario de Alzola en el Primer Viaje Colectivo de Estudios Médicos a las Estaciones Hidrominerales y Climáticas de España. Sin embargo, lo verdaderamente curioso —y que hemos descubierto ahora, al investigar en profundidad para escribir este artículo— es que aquella expedición significó nada menos que el nacimiento del «turismo científico» en nuestro país, y que Alzola formó parte de ese hito.


Hasta iniciar esta búsqueda de información, desconocíamos los detalles del viaje, el recorrido exacto y la identidad de la impresionante comitiva que nos visitó. Hoy abrimos nuestras páginas para compartir todos esos hallazgos y recordar aquella mítica jornada del 16 de julio de 1929, analizando de forma cronológica, a través de las crónicas y recortes de prensa de la época, cómo se gestó, se transformó y se vivió una expedición irrepetible que trajo a nuestro manantial a la vanguardia de la medicina europea.

Un apunte sobre las imágenes de este artículo
Aplicación de la Inteligencia Artificial para la recuperación de fotografías antiguas
A la izquierda, fotografía original en blanco y negro de 1929; a la derecha, restaurada y coloreada mediante IA

Si bien las imágenes originales que aparecieron en blanco y negro en los medios de comunicación de la época se conservan en la prensa digitalizada en la Hemeroteca Digital de la Biblioteca Nacional de España, para esta publicación hemos preferido colorearlas mediante Inteligencia Artificial y dotarlas de una mayor definición, debido a su baja calidad.

Esta decisión responde a un factor puramente humano y psicológico: el ojo humano ve en color y nuestra mente interpreta de forma automática que las imágenes cromáticas están vivas. Al transformar el blanco y negro original, rompemos esa barrera de «distancia histórica» para que nuestro cerebro perciba que aquello fue real, devolviendo a la vida y con la máxima nitidez posible una hermosa historia que ocurrió hace casi 100 años.

El origen de la idea: la ciencia sale a la carretera
Don Hipólito Rodríguez-Pinilla (1860-1936), Catedrático de Hidrología Médica
Fotografía de Hipólito Rodríguez-Pinilla, restaurada y coloreada mediante IA

Para entender el origen de esta iniciativa, debemos remontarnos a la Gaceta Médica Catalana del 15 de julio de 1915. En sus páginas se recoge el planteamiento original del doctor Hipólito Rodríguez Pinilla (1860-1936), sin duda una de las mentes más brillantes, polifacéticas y determinantes en la historia de la ciencia médica y la salud pública en España.

El doctor Rodríguez Pinilla era un auténtico coloso de la academia: Licenciado y doctor en medicina con sobresaliente a principios de los años 80 del siglo XIX, llegó a ganar por oposición la Cátedra de Patología Médica y posteriormente la de Pediatría en la Universidad de Salamanca. Además de ingresar por oposición en el Cuerpo de Inspectores Provinciales de Sanidad y en el de Médicos Directores de Baños, pertenecía a la Real y Distinguida Orden de Carlos III. Su prestigio era tal que, desde 1913, se le encomendó estrenar la recién creada Cátedra de Hidrología Médica de la Universidad Central de Madrid, una disciplina fundamental para el período del doctorado. Su magisterio consagró la difusión de estas enseñanzas, la formación de los mejores especialistas y la modernización de las instalaciones balnearias de todo el país.

Consolidado como la máxima autoridad en la materia, en 1924 tomó posesión del Sillón número 25 de la Real Academia Nacional de Medicina con un discurso tan novedoso como trascendental para los defensores de los manantiales: “Analogías y diferencias entre la hidroterapia simple y la termomineral”, un tratado clínico que sentaba las bases científicas de por qué el agua mineral de manantial posee un valor terapéutico radicalmente superior al agua común.

Gaceta Médica Catalana del 15 de julio de 1915. Noticia sobre el Primer Viaje de Estudios Médicos
Noticia del viaje de estudios hidrológicos, publicada en la Gaceta Médica Catalana el 15 de julio de 1915

Catorce años antes de materializarse el proyecto definitivo del viaje, en aquella noticia publicada en 1915, el doctor Pinilla defendía firmemente —basándose en su experiencia como discípulo en los viajes del profesor Louis Landouzy Doyen de la Facultad de Medicina de París y miembro de la Academia de Medicina, y luego como maestro de generaciones de médicos en España— las ventajas didácticas de estas «lecciones de cosas» aplicadas sobre el terreno.

Balneario de Cestona siglo XX
Postal antigua del balneario de Cestona, restaurada y coloreada mediante IA

El itinerario original diseñado en 1915 partiría de Miranda de Ebro el 1 de septiembre y terminaría el día 10 en Santander. En este viaje pionero, en el que se requería un mínimo de 20 inscripciones y se abría la participación a las señoras de sus respectivas familias, se incluía ya de forma explícita la visita detenida y recepción en el Balneario de Alzola. Nuestro manantial formaría parte de un selecto y exclusivo itinerario de estaciones hídricas junto a otros catorce establecimientos del norte de España (como Sobrón, Zuazo, Ormaiztegui, Betelu, Cestona, Zaldívar, Villaro, Molinar de Carranza, Solares, Liérganes, Alceda, Ontaneda, Caldas de Besaya y Puente Viesgo).

La consagración del proyecto

Fotografía del Primer Viaje de Estudios Médicos a su paso por el Balcón de La Rioja, en julio de 1929
Fotografía del viaje de 1929 en el Balcón de La Rioja, restaurada y coloreada mediante IA

Algo debió suceder en los años posteriores para que el itinerario definitivo variara y se pospusiera catorce años. Según publicaría el Boletín de la Revista Ibero-Americana de Ciencias Médicas en abril de 1929, el ya inminente “Primer Viaje” pasaba a estar dirigido por el Dr. Teófilo Hernando Ortega (Catedrático de Terapéutica de la Universidad de Madrid) y contaba en su Comité Científico con figuras como el Dr. Gregorio Marañón (entonces profesor del Hospital Provincial) y el Dr. Sebastián Recaséns y Girol (Decano de la Facultad de Medicina de la Universidad Central de Madrid). Bajo el patronato de S. M. el Rey y con el respaldo del Patronato Nacional del Turismo, se organizó una comitiva de élite dispuesta a recorrer en “autocars” los principales balnearios del norte de España.

Balneario de Urberuaga de Ubilla siglo XX
Fotografía antigua del balneario de Urberuaga de Ubilla, restaurada y coloreada mediante IA

Algunos detalles logísticos fueron:

  • El precio: Fijado en 250 pesetas por persona, una cantidad que incluía absolutamente todos los gastos de los diez días que duraría la excursión. Los médicos podían ir acompañados de su esposa o de una hija.
  • La inscripción: Las solicitudes debían enviarse por carta al Delegado general, el doctor Mariano Mañeru Roncal, a la Ronda del Conde Duque, 4, en Madrid.
  • La selección: Aunque la inscripción se realizaba por estricto orden de prioridad, no conllevaba derecho automático de admisión. El viaje se limitó rigurosamente a 100 plazas para médicos nacionales y extranjeros, ya que se buscaba garantizar la representación del mayor número posible de países y provincias. Los admitidos recibirían una carta de confirmación antes del 1.º de mayo, momento en el que debían abonar el importe.
  • Lista de espera: A los profesionales que se quedaron fuera de esta primera edición se les reservaba la plaza para los viajes sucesivos ya planificados por otras regiones: Centro-Andalucía-Levante; Asturias-Galicia; y Aragón-Pirineos-Cataluña.

El itinerario definitivo del Primer Viaje de Estudios Médicos

Cabecera de La Voz de Guipúzcoa del 16 de julio de 1929 sobre el Primer Viaje de Estudios Médicos
Cabecera de La Voz de Guipúzcoa del 16 de julio de 1929

Finalmente, el viaje se materializó entre el 15 y el 25 de julio de 1929. El itinerario definitivo se amplió notablemente respecto al de 1915, convirtiéndose en una ambiciosa ruta científico-turística. Gracias a la detallada crónica que publicaría La Voz de Guipúzcoa el 16 de julio de 1929, hoy podemos conocer algunos detalles de aquel itinerario.

  • Estaciones hidrominerales: Cestona, Alzola y Ormáiztegui (en Guipúzcoa); Urberuaga, la Muera y Molinar de Carranza (en Vizcaya); Solares, Hoznayo, Liérganes, Puente Viesgo, Ontaneda, Alceda, Caldas de Besaya, La Hermida y Corconte (en Santander); Sobrón y Zuazo (en Álava); Cucho y Fuente Caliente (en Burgos).
  • Instituciones sanitarias: El Preventorium de Pedernales, los sanatorios marítimos de Gorliz y Pedrosa, el Hospital de Basurto (Bilbao) y el de Valdecilla (Santander).
Archivos de medicina, cirugía y especialidades, 1929
Mapa del primer viaje de estudios médicos publicado en 1929
  • Ruta cultural y paisajística: El viaje comenzaría en San Sebastián por la carretera de la costa, parando en Zumaya (Museo Zuloaga), Guernica e Isla de Chacharramendi. Tras visitar Bilbao y Santander, continuaría hacia Santillana y las Cuevas de Altamira para admirar las pinturas rupestres. Atravesando el imponente desfiladero de La Hermida, subiría a los Picos de Europa por el Puerto de Piedras Luengas (a 1.800 metros de altura), pasando las divisorias del Nansa y Saja de insuperables paisajes alpinos, para descender a Reinosa. Finalmente, se pasaría casi un día en Burgos para conocer su admirable catedral y monumentos, regresando por Haro, el Balcón de La Rioja, Vitoria y Tolosa, para terminar con un banquete de despedida de nuevo en San Sebastián.

La ilustre comitiva internacional médica

Los integrantes y médicos del Primer Viaje de Estudios Médicos en la Casa de Maternidad de Santander en julio de 1929
Fotografía del viaje de 1929 en su visita a una Casa de Maternidad de Santander. Restaurada y coloreada mediante IA

Aquellos autocares que recorrían el norte de España transportaban a la auténtica élite médica. La comitiva, que sumando a los familiares y acompañantes superaba el centenar de personas, reunía a un selecto grupo de profesionales nacionales y extranjeros. Junto a los directores científicos ya mencionados, viajaban eminencias de la talla del célebre psiquiatra Paul-Marie Maxime Laignel-Lavastine o el doctor Louis Merklen, quien precisamente desde ese mismo año de 1929 pasó a ocupar la Cátedra de Hidrología y Climatología en la Facultad de Medicina de Nancy.

Entre las personalidades que formaron parte de esta ilustre expedición, las crónicas de la prensa de la época nos han permitido rescatar algunos nombres relevantes:

Lasthénie Thuillier-Landry

Doctora Lasthénie Thuillier-Landry fundadora de l'Association Française des Femmes Médecins
Fotografía de Lasthénie Thuillier-Landry, restaurada y coloreada mediante IA

La doctora Lasthénie Thuillier-Landry (1879-1962): Pionera indiscutible en la lucha por los derechos y la visibilidad de las mujeres en la ciencia. Fundadora en 1923 de la Association Française des Femmes Médecins, asumió precisamente en ese mismo año de 1929 la presidencia de la Medical Women’s International Association, expandiendo esta red a dieciséis países más. Además, lideraba la sección de higiene del Consejo Nacional de Mujeres Francesas y era vicepresidenta de la asociación de mujeres universitarias diplomadas.

Jules Comby

El pediatra Jules Comby (1853-1947)
Fotografía de Jules Comby, restaurada y coloreada mediante IA

El doctor Jules Comby (1853-1947): Una eminencia de la medicina europea, fue médico del Hôpital Trousseau y director del prestigioso Hôpital des Enfants Malades de París entre 1894 y 1919. Coeditor de los Archives de Médecine des enfants y coautor, junto a Antoine Marfan y Joseph Grancher, del «Traité des maladies de l’enfance» (el tratado pediátrico de referencia de su tiempo publicado entre 1897 y 1898), pasó a la historia de la ciencia por dar nombre al «signo de Comby» (las manchas blanquecinas en la mucosa bucal y las encías del sarampión).

Que científicos de este calibre internacional, universalmente respetados y volcados en los últimos avances de la salud pública y la medicina del siglo XX, formaran parte activa de la comitiva eleva el valor histórico de este viaje de estudios médicos. Pero, además, nos invita a soñar con una imagen inolvidable: la de estas eminencias visitando nuestro manantial y bebiendo nuestra agua.

Crónica de la ruta: De San Sebastián a los manantiales de Guipúzcoa

Inauguración en el Gran Casino
El Gran Casino de San Sebastián (s. XX)
Postal antigua del Gran Casino de San Sebastián, restaurada y coloreada mediante IA

El Congreso quedó oficialmente inaugurado en el salón de actos del Gran Casino de San Sebastián a las once de la mañana, sirviendo como punto de partida de la expedición. El acto comenzó con unas afectuosas palabras de bienvenida en nombre del Centro de Atracción y Turismo de San Sebastián por parte del señor D’Aveluy, quien se dirigió con gran elegancia a los asistentes en español, francés e inglés, abrazando el carácter internacional de la comitiva.

Fue durante los actos oficiales de inauguración del viaje cuando el presidente de la Diputación, el señor José Ángel Lizasoain Palacios, pronunció unas palabras ante la comunidad médica internacional, señalando de forma directa a los balnearios de Cestona, Urberuaga y Alzola, afirmando con orgullo que debían:

«…señalarse como modelos de balnearios españoles, tanto por su prioridad cronológica como por su indiscutible calidad médica».

Teófilo Hernando Ortega, Catedrático de Terapéutica de la Universidad de Madrid.
Fotografía de Teófilo Hernando Ortega, restaurada y coloreada mediante IA

A continuación, tuvo lugar la primera conferencia del programa a cargo del director científico del viaje, el doctor Teófilo Hernando. Ante una concurrencia que abarrotó el salón, el catedrático de Madrid disertó extensamente sobre consideraciones técnicas de la hidrología y, de manera muy especial, sobre el «tratamiento hidromineral de algunas enfermedades del estómago». Esta temática científica se convirtió en el prólogo perfecto para las visitas clínicas que realizarían a continuación los congresistas.

El primer viaje de turismo científico en Alzola

Balneario de San Juan, Azkoitia (Guipuzkoa)
Fotografía antigua del balneario de San Juan, restaurada y coloreada mediante IA

Tras el banquete inaugural en el Monte Igueldo y la visita al Acuarium, la caravana médica se adentró en las joyas hidrológicas de Guipúzcoa. El día 15, la comitiva disfrutó de una escala sumamente pintoresca en el balneario de San Juan de Azkoitia, donde los médicos y sus familias fueron obsequiados con un lunch y exhibiciones de bailes vascos en su honor. Tras una posterior conferencia del doctor Gimeno esa misma noche, la caravana durmió en Cestona.

16 de julio de 1929: El banquete en el Balneario de Alzola

Noticia sobre Alzola publicada en La Voz de Guipúzcoa el 19 de julio de 1929
Noticia del viaje de estudios hidrológicos a su llegada a Alzola, publicada en La Voz de Guipúzcoa el 19 de julio de 1929

La caravana médica llegó a Alzola el 16 de julio de 1929, procedente del balneario de Urberuaga de Ubilla. Gracias a la crónica publicada en La Voz de Guipúzcoa el 19 de julio de 1929, titulada “La Voz» en Alzola, hoy podemos reconstruir al detalle la inolvidable y emotiva recepción:

El ambiente en el balneario fue de gala absoluta. Los ilustres congresistas fueron recibidos con los honores tradicionales al son de tamboril por todo el vecindario en masa, junto al director médico y el administrador del establecimiento. Los médicos y sus familias visitaron minuciosamente las galerías y todas las dependencias del recinto, deshaciéndose en grandes elogios hacia la modernidad y el cuidado de sus instalaciones.

Salón de las Columnas del balneario de Alzola
Fotografía antigua del Salón de las Columnas, restaurada y coloreada mediante IA

El momento cumbre de la jornada tuvo lugar en el emblemático Salón de las Columnas, elegantemente adornado para la ocasión, donde los visitantes fueron obsequiados espléndidamente con un banquete de honor. El acto estuvo amenizado por el propio sexteto del balneario, que ejecutó piezas de música española y vascongada.

Un menú de alta cocina

Menú del 16 de julio de 1929 del Balneario de Alzola
Menú ofrecido en el banquete del primer viaje de estudios médicos en Alzola en 1929, restaurado y optimizado mediante IA

El menú de aquel 16 de julio, cuyo documento original custodiamos con orgullo en nuestro archivo, fue un reflejo de la alta cocina de la época:

  • Platos: Entremeses variados, sopa a la crema, menestra a la española, langosta a la mayonesa, roastbeef a la inglesa, timbalitos de patata, ensalada vasca, jamón de Praga, gallina trufada, lengua a la escarlata y ternera a la rusa, acompañados de huevos hilados y gelatina.
  • Postres: Helado walesky, bizcocho de la casa y frutas.
  • Bodega: Vinos de Rioja Alta (bodegas bilbaínas/franco-españolas), champagne Moët-Chandon, café, licores y cigarros de La Habana.

Durante el banquete se pronunciaron elocuentes discursos. El encargado de dar la bienvenida en un perfecto francés —como guiño a la delegación de la doctora Thuillier-Landry— fue el entonces director médico del balneario de Alzola, el doctor Ramón Llord y Gamboa. El doctor Llord representaba la máxima excelencia de la hidrología española de la época: Doctor en Medicina, director por oposición de establecimientos balnearios, licenciado en ciencias físico-químicas, médico de Sanidad Militar y presidente de publicaciones de la Sociedad Española de Hidrología.

Además, era miembro numerario de la Real Sociedad Española de Historia Natural y su brillante memoria sobre química y geologías hidrológicas había sido galardonada con el prestigioso Premio Salgado por la Real Academia de Medicina de Madrid en 1903. Junto a él, el doctor Mariano Mañeru y el doctor Roda de Toledo pronunciaron discursos en español muy elocuentes. Al caer la tarde, los congresistas partieron altamente complacidos con dirección a Guernica, conservando para la posteridad un grato e imborrable recuerdo de las aguas y la hospitalidad de Alzola.

El análisis clínico del Dr. Alphonse David sobre el agua de Alzola
Journal des sciences médicales de Lille del 18 de agosto de 1929
Fragmento sobre Alzola publicado en el Journal des sciences médicales de Lille el 18 de agosto de 1929

Más allá de los fastos y la cordialidad de la cena, el interés de los médicos extranjeros se centró en las propiedades terapéuticas de nuestro manantial. El propio doctor Alphonse David, especialista en hidrología, dejó plasmado en el Journal de Lille un pequeño análisis científico sobre la naturaleza de nuestra agua tras su visita.

El doctor Alphonse David definió la estación de Alzola como un enclave privilegiado, situado «entre San Sebastián y Bilbao, en un valle bien resguardado de los vientos del norte y de clima suave». En cuanto a las características analíticas de la fuente, el profesor francés detalló para la comunidad científica médica internacional lo siguiente:

«Alzola ofrece aguas oligometálicas (con una mineralización total de 0,29) a 30 °C. Se trata de aguas bicarbonatadas cálcicas y cloruradas sódicas que actúan como agente depurativo y ofrecen excelentes resultados en casos de litiasis renal (piedras en el riñón) y uricemia».

El doctor Alphonse David hizo una reflexión sumamente interesante que ponía en valor la «seriedad» de los balnearios vascos frente a otros destinos europeos: destacó que la ausencia de casinos o salas de juego en estos establecimientos garantizaba que «la cura no fuera sino más seria y, por tanto, más eficaz», ensalzando la pureza y el enfoque estrictamente clínico con el que se administraban los centros.

El rigor científico de Marañón en Bilbao

Doctor Gregorio Marañón (1928)
Fotografía de 1928 del Dr. Gregorio Marañón, restaurada y coloreada mediante IA

Poco después, al llegar los congresistas a Bilbao, el Dr. Gregorio Marañón ofrecería una memorable conferencia en el Paraninfo del Instituto para asentar los criterios científicos que debían regir esta ruta. Marañón aportó un valioso matiz científico a la expedición al dirigirse a sus colegas sobre los aspectos médicos relacionados con la hidrología. Afirmó que la terapéutica hidromineral, que en tiempos pasados se creía una panacea universal o mágica, debía entenderse en la medicina moderna como un tratamiento eficaz, pero de carácter secundario, en ciertas dolencias. Explicó que a los enfermos gotosos, obesos, diabéticos y reumáticos crónicos el tratamiento con agua termal les aliviaba sus padecimientos, no porque hiciese desaparecer directamente la dolencia, sino porque obraba con precisión sobre los complejos procesos patológicos que complican cada enfermedad, influyendo en cada una de ellas de distinta manera.

Un éxito sin precedentes en la historia del termalismo
Médicos y miembros del Primer Viaje de Estudios Médicos de 1929 en el Hospital de Basurto
Fotografía del viaje de 1929 en la puerta del Hospital de Basurto, restaurada y coloreada mediante IA

Durante los días sucesivos al paso por Alzola, la expedición combinó la inspección clínica de prestigiosos balnearios e instituciones sanitarias de referencia (como los sanatorios marítimos de Gorliz y Pedrosa, o el Hospital de Valdecilla) con el descubrimiento de los mayores tesoros paisajísticos y culturales del norte peninsular, incluyendo las Cuevas de Altamira, el impresionante paso por los Picos de Europa a 1.800 metros de altitud y una detenida parada en Burgos. El viaje concluyó con broche de oro allí donde había comenzado: en San Sebastián, con un solemne banquete de despedida el 24 de julio.

El balance posterior: El impacto en la prensa y el cambio de paradigma

El turismo sanitario

Ilustración publicitaria vintage para la promoción turística de San Sebastián en 1929
Promoción turística de San Sebastián en la portada de la revista Guipúzcoa deportiva y aristocrática (junio de 1929)

El eco de este viaje no solo se limitó a la prensa médica especializada, sino que saltó a la prensa generalista e incluso a la financiera internacional, llamando la atención de cabeceras francesas como Le Matin. Tal y como recogió una nota del Patronato Nacional del Turismo publicada en La Época el 28 de octubre de 1929, este viaje ayudó a consolidar un cambio de paradigma: el paso del turismo meramente recreativo al «turismo sanitario», definido ya no como un lujo, sino como una auténtica necesidad.

El artículo de 1929 describe una radiografía social en la que la preocupación por lo que se bebía se convertía en una norma elemental de higiene, despertando recelos sobre la potabilidad de las aguas corrientes. En ese contexto, las aguas minerales —como la del manantial de Alzola— dejaron de ser un consumo exclusivo de los enfermos en los balnearios para convertirse en «casi una moda en las mesas por sus calidades digestivas», posicionando la riqueza hídrica como un valor estratégico para la salud y la economía del país.

El eco en la prensa médica: «Una España que muchos ignoran»
Journal des sciences médicales de Lille (18 de agosto de 1929), donde se detalla el inicio de la crónica del primer viaje médico.
Cabecera del artículo del Dr. Alphonse David en el Journal des sciences médicales de Lille (18 de agosto de 1929)

La trascendencia de este viaje provocó un impacto inmediato en los órganos técnicos más prestigiosos de Francia. El gran reflejo de este éxito quedó consagrado en las páginas de la Presse Médicale de París. Gracias a la difusión de sus textos, hoy podemos conservar el testimonio literal de admiración que los facultativos franceses dedicaron a la experiencia tras regresar de la ruta:

«Al placer de dar cuenta como testimonio de gratitud de la maravillosa excursión, hay que añadir el deber de hacer conocer a los lectores de la «Presse Médicale» una España que muchos ignoran, como nosotros la ignorábamos antes de nuestro viaje».

En sus páginas, los médicos parisinos alabaron la excelente organización, el buen estado de las carreteras y, de manera muy especial, la «riquísima variedad hídrica de España». Este reconocimiento internacional se vio firmemente respaldado el 18 de agosto de 1929 en el número 33 del Journal des sciences médicales de Lille, que abría sus primeras páginas con una extensa crónica titulada «Le Premier Voyage d’Études Médicales aux Stations Hydrominérales et Climatiques d’Espagne», firmada por el doctor Alphonse David, profesor de terapéutica y de hidrología de la Facultad Libre de Medicina de Lille.

En ella, alababa la «feliz e idónea idea» de sus colegas españoles al inaugurar estos viajes de estudios, describiendo la expedición como un «magnífico viaje de unos 1.300 kilómetros, desarrollado en condiciones perfectas y ¡sin el menor incidente!». Los médicos extranjeros, en definitiva, regresaron asombrados por la pulcritud, la amplitud y la «escrupulosa limpieza» de los establecimientos sanitarios y balnearios españoles.

Un legado de pureza que continúa

Anuncio vintage del Agua de Alzola, donde se destacan sus virtudes
Anuncio histórico del Agua de Alzola, donde se destaca la recomendación de destacados especialistas como el Dr. Marañón

Aquel viaje de estudios de 1929 demostró que el agua de Alzola no era un simple producto de consumo, sino un recurso natural con un valor terapéutico real, rigurosamente avalado por la vanguardia científica de la época. Personalidades de la talla de los doctores Hernando, Marañón o Rodríguez Pinilla entendieron que el estudio clínico de los manantiales y la hidroterapia eran pilares esenciales para el bienestar y la salud pública.

Aunque nuestro emblemático balneario cerró sus puertas en 1976, la esencia de Alzola permanece inalterable. Hoy en día seguimos embotellando la misma agua mineral natural de pureza excepcional, permitiéndote disfrutar en cada botella del mismo patrimonio hídrico que hizo rendirse de admiración a la ciencia europea en aquel inolvidable verano.

Casi un siglo después, seguimos adelante con el mismo compromiso, la misma rigurosidad y el orgullo de custodiar un manantial único.

¡Por otros cien años cuidando de tu salud con la misma pasión científica!

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Alzola Basque Water
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