La moda de balneario: El glamour de la alta sociedad del siglo XIX
20/01/2025
Trajes de playa y trajes de balneario. El Salón de la Moda (1884 y 1888)
En el siglo XIX, los balnearios no solo eran espacios de relajación y curación, sino también de encuentro social y exhibición de estatus. Los baños termales se convirtieron en el lugar perfecto para que las clases altas mostraran su estilo y prestigio. Las mujeres de la alta sociedad seguían estrictas normas de “buen uso” en su vestuario, el cual fue clave en esos momentos de ocio y salud, pues debía reflejar su posición social.

Crónica General de la Quincena de El Salón de la Moda (28 de agosto de 1899)
Las mujeres de la élite disponían de trajes específicos para cada evento y ocasión, lo que formaba parte del código social de la época: traje de casino, traje de paseo, traje de recepción, traje de visita, traje de calle, traje de baño, y, en especial, y el que hoy ocupa nuestra atención, el traje de balneario. Este último, destinado a vestirse durante sus estancias en los establecimientos balnearios, y que ayudaba a resaltar la clase social de quien lo llevaba, reflejando también un sentido de sofisticación inherente a la moda de esos tiempos.
Los Trajes de Balneario

El balneario de Alzola en la Crónica General de la Quincena de El Salón de la Moda (29 de julio de 1889)
Los balnearios, como el de Alzola, fueron testigos de la elegancia y exclusividad de la moda, ya que su entorno termal propició el uso de un vestuario más o menos práctico y también cargado de simbolismo económico y social. Las mujeres no acudían solo a los balnearios en busca de bienestar físico, también acudían para ser vistas, admiradas y envidiadas. Las apariciones públicas en los baños se convirtieron en una oportunidad para mostrar la distinción de clase social. El traje de balneario fue una pieza clave en la construcción de una imagen de lujo. Su diseño era elegante, con tejidos ligeros que permitían la movilidad, pero con detalles que denotaban la posición social a la que pertenecía la portadora.

Trajes para temporada de baños. El Salón de la Moda (23 de junio de 1884)
Este tipo de moda estuvo estrechamente ligado a la evolución de las costumbres y valores de la época. A medida que los balnearios ganaban popularidad, la conciencia sobre la salud y el bienestar físico también aumentaba. Las mujeres se liberarían del corsé en el transcurso de varias décadas, desde finales del siglo XIX hasta mediados del siglo XX. Además de ofrecer baños curativos, los balnearios se convirtieron en puntos de encuentro para socializar, hacer negocios y, por supuesto, exhibir las últimas tendencias de moda. Tal y como demuestra la aparición cada año de los diseños más novedosos de trajes para la temporada de baños en las revistas de moda de la época.
Materiales y tejidos predominantes

Trajes para temporada de baños. El Salón de la Moda (23 de junio de 1884) y (7 de julio de 1884)
Los trajes de balneario estaban confeccionados con tejidos delicados y refinados que ofrecían tanto comodidad como una apariencia impecable. Entre los más comunes se encontraban:
- Tafetán y muselina: tejidos que destacaban por su ligereza y capacidad de adaptación al cuerpo.
- Terciopelo y bengalina (un tejido acanalado, elegante y resistente, hecho tradicionalmente de seda y algodón): ambos aportaban un toque de sofisticación, siendo utilizados principalmente en la parte superior de los trajes o en detalles ornamentales.
- Encaje: era un tejido esencial para los adornos, especialmente en los bordes de los trajes y en los complementos.
Paleta cromática y estampados

Trajes de temporada de baños. El Salón de la Moda (Temporada de verano de 1885)
Los colores utilizados en los trajes de balneario seguían las últimas tendencias de la moda, y su selección no era al azar. Se usaban tonos que transmitían elegancia y frescura, como el azul pálido, verde Nilo, color friné (referido al color oliváceo de la piel), rosa pálido, violeta y otros tonos suaves, que además evocaban la serenidad y el bienestar de la experiencia termal.

Trajes para establecimientos balnearios. El Salón de la Moda (1886)
Además, los estampados y bordados tenían un papel esencial en la decoración de los trajes. Los efectos tornasolados y los bordados elaborados con hilos metálicos o de seda añadían un toque de lujo, mientras que los motivos florales o geometrías sutiles aportaban dinamismo y distinción.
Detalles de los trajes de balneario

Trajes de establecimientos balnearios. El Salón de la Moda (1887)
Los trajes de balneario no solo destacaban por su corte y tejido, sino también por los detalles cuidadosamente seleccionados que los acompañaban, reflejando el refinamiento de la época, cuando aún no se había inventado el minimalismo. Volantes decorativos, drapeados estratégicos, plastrones ornamentados (una especie de corbatón, que se anudaba en el cuello) y delicados lazos que aportaban volumen. Estos adornos, junto con bordados hechos a mano, añadían un toque único que reforzaba la imagen de elegancia y estatus social.
Estilos y cortes

Trajes de balneario. El Salón de la Moda (27 de julio de 1891)
Los trajes de balneario siguieron las tendencias de la moda femenina de la época, lo que se tradujo en una silueta marcada por la elegancia. Los cortes y estilos más característicos de los trajes eran:
- Silueta princesa, con líneas que se ceñían al cuerpo hasta la cintura y faldas con mucho volumen, creando una figura estilizada.
- Vestidos Polonesas, se caracterizaban en el que la sobrefalda se recogía en la parte posterior formando un drapeado con volumen, tipo polisón.

Trajes de balneario. El Salón de la Moda (12 de junio de 1893)
- La falda redingote, que se llevaba sobre una falda interior, dejando que se viera parcialmente, en la parte delantera.
- El uso de falsos de crinolina, unas enaguas rígidas que se llevaban debajo de las faldas, aportaban volumen, mientras que los cuerpos superiores eran ajustados y las cinturas bien marcadas completaban la figura deseada.
El esplendor de los accesorios

Trajes de balneario. El Salón de la Moda (24 de julio de 1893)
Los sombreros de paja con detalles florales o los sombreros decorados con plumas y encajes, junto con las sombrillas de encaje y seda y los guantes de cabritilla, eran esenciales ¡incluso en verano! No solo protegían del sol, sino que elevaban el esnobismo del traje. Además, era imprescindible una buena colección de zapatos, cuidadosamente seleccionados, que también reflejaran la riqueza y el buen gusto de la mujer que los lucía.

Trajes de balneario. El Salón de la Moda (23 de julio de 1894 y 22 de junio de 1896)
Estos accesorios, tan relevantes como el vestido en sí, contribuían al lujo visual que definía a las altas esferas sociales. Según las páginas de “El Salón de la Moda”, una dama debía viajar con al menos 12 baúles: uno para el calzado, otro para los sombreros, otro para los abrigos y chaquetas, uno más para los vestidos ligeros, otro para los trajes de paño o de mañana, en otro irían los trajes de baile y en otro la ropa interior. Otro baúl más pequeño contenía las medias, pañuelos, corsés y cubrecorsés. Además de un baúl destinado a las sombrillas y paraguas, y en otro baúl irían cuidadosamente colocados los abanicos y guantes.
La moda balnearia como espejo del lujo y la distinción del siglo XIX

Trajes de balneario. El Salón de la Moda (5 de julio de 1897)
El primer número de “El Salón de la Moda” apareció el 7 de enero de 1884, y quincenalmente se dedicaba a ilustrar las últimas tendencias de la época, especialmente en lo relacionado con la moda femenina. Su publicación incluía ilustraciones de grabados y figurines iluminados que mostraban los trajes más sofisticados y exclusivos para cada ocasión, reflejando la importancia de utilizar un traje de playa, un traje de baño o un traje para los establecimientos balnearios cuando era esa ocasión exactamente.
Los Trajes de Playa

Trajes de playa. El Salón de la Moda (1885)
Los trajes de playa del siglo XIX se diferenciaban claramente de los trajes de balneario por su diseño más funcional, aunque igualmente refinado. Según las detalladas descripciones de “El Salón de la Moda”, estas prendas se adaptaban a las necesidades del entorno costero sin renunciar al lujo y al estilo que caracterizaban a las altas esferas sociales. Estas prendas ilustraban cómo incluso en un contexto más informal, las normas de la moda y el lujo seguían marcando la pauta para las clases acomodadas.
Diseños y materiales de los trajes de playa

Trajes de playa. El Salón de la Moda (10 de agosto 1891)
Las faldas, generalmente confeccionadas en tejidos como lanilla, tafetán, muselina o batista de lana, se decoraban con bordados, volantes y pliegues que aportaban movimiento y elegancia. Los corpiños, ajustados o cruzados, a menudo incluían detalles como plastrones bordados, solapas con motivos marineros y mangas abolsadas o fruncidas.
Colores y adornos

Trajes de playa. El Salón de la Moda (11 de julio de 1892 y 23 de julio de 1894)
Los colores eran cuidadosamente seleccionados para reflejar el gusto y la moda del momento. Los tonos crema, azul, amarillo y encarnado predominaban, combinados con detalles bordados de flores, anclas o cintas que añadían un aire marino. Además, los estampados y tejidos rayados aportaban frescura y dinamismo, ideales para un entorno de recreo junto al mar.
Ejemplo de elegancia

Trajes de playa. El Salón de la Moda (6 de agosto y 23 de julio de 1894)
Un traje destacado, descrito en 1891, incluía una falda con media cola de vicuña de verano, decorada con florecillas pompadour y volantes de seda rayada. El cuerpo del vestido presentaba un diseño princesa con drapeados en el delantero, adornado con encaje de Venecia y lazos Luis XV. Los guantes, sombreros y sombrillas cuidadosamente seleccionados completaban este modelo de elegancia playera.
Los trajes de baño del siglo XIX

Trajes de baño. El Salón de la Moda (21 de junio de 1897)
En el siglo XIX, los trajes de baño estaban confeccionados en tejidos como lana o sarga y presentaban adornos detallados como galones, trencillas y bordados. Las blusas solían ser entalladas o fruncidas, mientras que los pantalones, generalmente abolsados, se ajustaban a la rodilla para garantizar la comodidad en el agua y el “recato”. Los detalles de inspiración marinera, como anclas bordadas y cuellos estilo marinero, eran comunes en estos trajes de baño, muy alejados del concepto de bañador de hoy en día.

Trajes de balneario. El Salón de la Moda (4 de julio de 1898)
La moda de balneario, los trajes de playa y los trajes de baño, al igual que otros estilos del siglo XIX, respondía a las necesidades de confort y funcionalidad, aunque en la actualidad nos pongamos las manos en la cabeza al verlos, pero por encima de todo era un símbolo de pertenencia a una élite social. En un entorno de lujo y distinción, estos trajes eran una manifestación del poder social, una declaración de estatus, ya que la mayoría de la población contaba tan solo con un par de vestidos sencillos.

Trajes de balneario. El Salón de la Moda (1 de agosto de 1898)
Así, la moda de balneario en el siglo XIX fue mucho más que una cuestión de estilo, fue una herramienta para afirmar la identidad social de las mujeres de la época. Los trajes de balneario reflejaban el deseo de pertenecer a una élite social que entendía la moda como una extensión de su posición en la jerarquía. Los balnearios se erigieron como espacios donde el lujo, la salud y la moda iban de la mano, consolidándose como símbolos de una sociedad que encontraba en las apariencias una forma de vida.





